octubre 29, 2026

EL REGISTRADOR HEAP CONDENA EL ATAQUE INFUNDADO DE LA ACLU CONTRA LOS TRABAJADORES ELECTORALES

PHOENIX, Arizona — La Oficina del Registrador condena las acusaciones anónimas e infundadas de la ACLU (Unión Americana por las Libertades Civiles) de Arizona, según las cuales unos dedicados trabajadores electorales habrían facilitado información incorrecta a un votante. La ACLU no ha aportado ninguna prueba ni ha dado indicios de que intentara investigar antes de acusar a los trabajadores electorales de conducta indebida.

Los trabajadores electorales de Arizona, incluidos los del condado de Maricopa, están capacitados para explicar que los votantes pueden presentar voluntariamente un documento de identidad para evitar la verificación de la firma o depositar sus boletas en un buzón electoral seguro sin necesidad de presentar dicho documento.

Tras recibir la carta de la ACLU en la que incluía acusaciones infundadas, la Oficina del Registrador se puso inmediatamente en contacto con el inspector del centro de votación, quien revisó las alegaciones con su personal y emitió la siguiente declaración:

«He trabajado en elecciones en los condados de Los Ángeles y Maricopa desde 2006 y, en la actualidad, ejerzo mi labor como inspector junto a un equipo bipartidista de trabajadores electorales con amplia experiencia.

A raíz de las alegaciones relacionadas a nuestro centro de votación del 24 de octubre, hablé con nuestro alguacil y con el personal del recibidor. No se le exigió a ningún votante que presentara un documento de identidad para poder depositar las boletas en el buzón electoral seguro, y el personal no reportó ninguna interacción negativa ni quejas. No experimentamos ningún problema durante el aumento del tráfico de votantes de la tarde y consideramos que estas acusaciones son, como mínimo, desconcertantes».

«La ACLU ha lanzado un ataque sin fundamento contra los trabajadores electorales que se esfuerzan por cumplir con su labor, tratando las afirmaciones no verificadas de activistas políticos como hechos probados sin evidencia que las respalde», afirmó el registrador Justin Heap. «Se trata de funcionarios públicos dedicados, no de objetos de ataque políticos. La ACLU se apresura a condenar a cualquiera que, en su opinión, debilite la confianza en las elecciones, pero aquí está haciendo precisamente eso: atacar de forma descontrolada a los trabajadores electorales sin pruebas. La ACLU debería avergonzarse de este ataque político irresponsable y le debe a nuestros dedicados trabajadores electorales una disculpa pública».

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Judy Keane
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